Topillo campesino (<em>Microtus arvalis</em>)

Topillo campesino (Microtus arvalis)

El topillo campesino Microtus arvalis (Pallas) es un pequeño roedor que representa un eslabón importante de la cadena trófica en los ecosistemas donde está presente, al ser presa para una gran cantidad de depredadores y consumidor y regulador de la fase vegetal. Sin embargo, cuando se vincula a los ecosistemas agrarios, en determinadas circunstancias, ese papel regulador de la fase vegetal puede entrar en conflicto con la producción agrícola.

Estos conflictos se derivan de su dinámica poblacional, sujeta a fenómenos demográficos eventuales y recurrentes en los cuales expresa su enorme potencial reproductivo: en un periodo relativamente corto de tiempo (desde semanas a unos pocos meses) sus densidades poblacionales pueden multiplicarse en el orden de varios cientos. Cuando ocurren estas explosiones demográficas, la competencia por espacio, alimento y reproducción provoca que parte de las poblaciones abandonen sus reservorios habituales y tiendan a dispersarse por el territorio, ocupando espacios con condicionantes de hábitat que normalmente no ocuparía, incluyendo las parcelas de cultivo.

Esos cultivos son una parte fundamental en los sistemas productivos del tejido agroalimentario. Por tanto, el problema que el topillo campesino puede llegar a originar no sólo afecta a los agricultores, sino que puede afectar a toda la sociedad por incidir en los pilares productivos que la sustentan. A nivel europeo, el topillo campesino está considerado como la plaga más agresiva que puede afectar a la agricultura.

Hasta los años 70 en Castilla y León la presencia del topillo campesino estaba asociada a las zonas montañosas de los sistemas Cantábrico, Ibérico y Central que la bordean. A partir de esa década se produjo un fenómeno de colonización hacia la meseta. A finales de los 80 ya se consideraba presente en algunas de las principales zonas agrarias de la región, y a mediados de los 90 en la práctica totalidad de la Comunidad.

Asociado a este proceso de dispersión se detectaron fluctuaciones poblacionales periódicas, asociadas a explosiones demográficas, con mayor o menor distribución geográfica e intensidad, hasta llegar a la situación crítica del periodo 2006-2008, considerado el más importante en cuanto a extensión geográfica, magnitud y su incidencia en los cultivos.

Desde entonces, principalmente asociado al ecosistema de la comarca natural conocida como Tierra de Campos, sin excluir eventualmente a otras comarcas de Castilla y León, se han producido explosiones demográficas en las campañas 2009/10, 2011/12, 2013/14 y 2016/17, motivando en todos los casos el impulso y coordinación de actuaciones por parte de las administraciones y los agricultores.

Por Acuerdo 53/2009, de 14 de mayo, la Junta de Castilla y León aprobó el Plan Director de lucha contra las plagas agrícolas en Castilla y León. En este marco la Consejería de Agricultura y Ganadería viene desarrollando un programa de monitorización y vigilancia de las poblaciones del estado de situación y evolución de las poblaciones de topillo campesino.

Los resultados del programa permiten el conocimiento de la situación del topillo en el territorio y los riesgos que puede conllevar. A esto se le añade la definición de recomendaciones y actuaciones a través de una estrategia de gestión integrada que conlleve la reducción de dichos riesgos. Como complemento a todo ello, las tareas de investigación, relativas a la efectividad de las distintas posibles medidas a considerar, o el impulso de buenas prácticas de manejo de las parcelas y del territorio, siendo especialmente reseñables los esfuerzos relacionados con el control biológico de esta especie mediante el equilibrio paisajístico y el fomento de sus depredadores naturales.